La Filosofía para Niños es una nueva manera de hacer y de ser en el ámbito educativo que apoya una noción de educación continua, integral, personalizada… Se sirve de unos materiales (básicamente textos, en concreto, novelas; tanto las del propio M. Lipman, como cualquier otra que el profesor considere que va a surtir el mismo efecto en el alumno. Esto se debe a que para algunos las novelas de Lipman actualmente pueden resultar anacrónicas o extrañas a los alumnos, debido a los nombres de sus protagonistas…) adecuados a cada nivel escolar y que pretende generar en el alumno ciertas preguntas y respuestas, además del desarrollo de ciertas capacidades como la de la escucha activa, el análisis crítico, la argumentación…
No se trata de adaptar el contenido filosófico a los alumnos (a través de resúmenes, esquemas…), sino de desarrollar las capacidades que a través del método del diálogo (usado en filosofía, sobre todo en sus orígenes) permita llegar al alumno a un conocimiento propio, crítico, autónomo, amplio… sobre la realidad y el mundo en el que vive.
La Filosofía para Niños no pretende que el profesor vuelque unos contenidos en el alumno, sino hacerle pensar por él mismo y que sea él el que llegue a los mismos. Como dice Plutarco, la mente no es una vasija que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender.
Sus posibilidades y resultados han sido comprobados y probados debido a los numerosos países donde se utiliza y la gran aceptación que está teniendo. Creo que en la reforma que necesita la educción la Filosofía para Niños juega un papel fundamental, debido a que tiene continuamente presente el verdadero fin de toda educación: hacer hombres, seres humanos, personas; y no sólo buenos profesionales en los distintos ámbitos.